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¿Cómo se puede ejercer un liderazgo en la comunidad como agente social de resolución de conflictos?


Un líder debe tener las capacidades, habilidades, actitudes para SER un transformador social que constituya soluciones a partir de su dominio de equipo o grupo social y que a partir de las situaciones de conflictos que se presentan sea ese conciliador y/o mediador.


Un líder debe aplicar los siguientes conceptos:

 

Regulación emociona: saber regular y expresar de forma adecuada las propias emociones para poder tranquilizarse y ver el conflicto desde una perspectiva diferente, distante y objetiva.

Comunicación: Un líder resuelve conflictos manteniendo una comunicación eficaz. Debe comunicar, escuchar, entender y comprender los elementos del contexto. Favoreciendo las redes de comunicación participativas para que todos tenga la opción de opinar y aportar ideas.

 Empatía: Para entender la manera de ver la situación que tiene las otras personas.

 Asertividad: Los lideres en comunidad son capaces de exponer su opinión sobre el problema planteado, controlando emociones y respetando en todo momento de todas partes. 

 Creatividad: Capacidad a la hora de la solución de conflicto ya que ayuda a buscar alternativas diferentes a las habituales

 Cooperación: Es el actuar conjuntamente hacia el mismo objetivo. Se es cooperativo cuando se colabora, se da y se recibe ayuda.

  


Como tomamos las decisiones en nuestra vida para ejercer el liderazgo:

 

Desde que nacemos formamos parte de un grupo social. Estamos en constante interacción con la familia, el grupo de amigos, el colegio, etc. Pero esta forma de actuar no es innata en nosotros y nosotras, sino que se va aprendiendo poco a poco, mediante todas las interacciones que se producen con el medio y con nuestros iguales, en definitiva, a medida que establecemos relaciones sociales. La forma de relacionarnos son conductas aprendidas, en su mayoría observadas, que facilitan la comunicación emocional y la resolución de problemas. El aula, el colegio, el recreo, etc., son «pequeñas sociedades» en las que los niños y niñas pasan gran parte de su tiempo relacionándose entre sí.

La escuela constituye uno de los entornos más relevantes para el desarrollo social de los niños y, por tanto, el más adecuado para potenciar y enseñar habilidades de relación interpersonal. El modo de relacionarnos con nuestros iguales puede ser una experiencia agradable o convertir en una fuente de estrés, potenciando relaciones positivas o negativas entre las personas, según sea el caso.


Habilidades 

 Numerosas investigaciones afirman que la falta de habilidades sociales en los primeros años de vida puede conllevar situaciones de aislamiento social, afectando a los vínculos del apego, al desarrollo de la identidad y a la propia autoestima. Por ello la importancia de estudiar esta unidad, como eje central de todas las relaciones entre personas.

Existen muchas definiciones para explicar el concepto de habilidades sociales. Según Inés Monjas, las habilidades sociales son las «conductas o destrezas sociales específicas requeridas para ejecutar competentemente una tarea de índole interpersonal. Implica un con junto de comportamientos adquiridos y aprendidos y no un rasgo de personalidad. Son un conjunto de comportamientos interpersonales complejos que se ponen en juego en la interacción con otras personas».

Otros autores lo definen como las «conductas necesarias para interactuar y relacionarse con los demás de forma efectiva y mutuamente satisfactoria». Analizando estas definiciones se desprenden una serie de características que delimitan este concepto. Así pues, podemos decir que las habilidades sociales:

a) Son conductas adquiridas a través del aprendizaje (imitación, ensayo, etc.

 b) Tienen componentes motores (lo que se hace), emocionales y afectivos (lo que se siente), cognitivos (lo que se piensa) y comunicativos (lo que se dice).

c) Son respuestas específicas a situaciones concretas.

d) Se ponen en juego en contextos interpersonales, son conductas que se dan siempre en relación con otras personas, sean iguales o adultos. 


Comprender los elementos del contexto (características personales, culturales…) en el que se sitúa la interacción para mejorar el entendimiento entre ambas partes. – Saber mantener unos canales óptimos (medios a través los cuales se realiza la comunicación).

Favorecer las redes de comunicación participativas para que todo el mundo tenga la opción de opinar y aportar ideas. Además de estas habilidades, debemos tener en cuenta que la comunicación puede ser verbal y/o no verbal (gestos, expresión, etc.), , y que debe haber una coherencia entre estos dos tipos de comunicación, de lo contrario, el receptor no sabrá comprender el mensaje de forma clara.

 • Empatía. Entendiendo la manera de ver la situación que tienen las otras personas ampliamos nuestro propio punto de vista y es más fácil llegar a un acuerdo.

• Asertividad. Las personas asertivas son capaces de exponer su opinión sobre el problema planteado, controlando las emociones y respetando en todo momento los derechos propios y de los demás.

Creatividad. Esta capacidad es muy importante a la hora de solucionar conflictos, ya que nos ayuda, sobre todo, a buscar alternativas diferentes a las habituales. Se trata de generar muchas soluciones, aunque estas sean equívocas.

• Cooperación. Se trata de actuar conjuntamente hacia un mismo objetivo. Se es cooperativa


     Aprender a resolver un conflicto 



Si bien el conflicto es una parte normal de cualquier entorno social y organizacional, el desafío que conlleva radica en cómo se elige enfrentarlo. Un líder eficaz debe resolver diariamente conflictos dentro de la empresa, actuando responsablemente para el bien de su equipo de trabajo y de la compañía. Su objetivo es crear equipos que funcionen bien juntos y guiar todo el potencial de las personas, los equipos y la organización en general.
Ser un líder es ser capaz de anticipar lo inesperado. Muy a menudo, el liderazgo comprende la toma de acciones que a la mayoría de las personas no les gusta hacer. Uno de estos casos es la resolución de conflictos. Los líderes más efectivos tienen la autoconciencia y la sabiduría para confrontar y diluir la tensión. El conflicto puede ser un habilitador saludable de crecimiento para el negocio y un progreso profesional para todos los involucrados y de la comunidad misma. 

En conclusión liderazgo y el conflicto van de la mano. Si un líder no se ocupa de los conflictos -de prevenirlos, manejarlos y resolverlos de manera adecuada- paulatinamente, teniendo en cuenta la conciliación, la comunicacion asertiva, la imparcialidad a la hora de la resolución de un conflicto. La escucha de opiniones de ambas partes es muy importante, ponerse en los zapatos del otro, entender al otro y desde unas perspectiva diferente entender y comprender ambas posiciones. Un líder es mediador y como agente social es imprescindible tener las todas las habilidades ya mencionada.






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